Mandarinas bajo el sol; por Marx Bauzá.

 En el más crudo invierno del que tenga memoria, me aferro a lo mínimo / pequeño. Sostengo instantes en familia y con amigos. Elijo compartir y desprenderme del ego.

Busco ser la belleza

en un pequeño electrón

circulando a velocidades más allá de la luz

en un enorme ciclotrón.


Todo es para abrir el corazón y la mente.

Todo es para generar una experiencia estética.

Ese bosón de Higgs es tan real y hermoso

como comer mandarinas bajo el sol,

en el jardín de mi casa con mi padre.


El calor del hogar

radica en los pequeños gestos.


Ver la alegría

como una alegoría,

una metáfora, una rima

e incluso el más bello oxímoron:

luz oscuridad,

alfa omega,

nada todo.


Dar,

o al menos intentarlo.

Desprenderse.


El viaje del héroe

necesita antagonistas.


Nadie elige un bando.

Simplemente es el orden que gobierna las cosas.


El aroma en tus / mis manos

es un recuerdo.

Una invitación a sostener 

el gesto mínimo / necesario

que repare la herida fundamental

que atraviesa a cada uno de nosotros.


Marx Bauzá.


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